2011... Un Año de Lecciones
Oh 2011, cuántas lecciones nos diste a aprender, el programa fue extenso.
Desde el preciso momento en que llegaste, tu cátedra comenzó a ser dictada y escrita en mayúsculas en el pizarrón.
El primer capítulo: FORTALEZA.
“Suplan de Fe el corazón para mantenerlo fortalecido”… Fuimos los tristes espectadores de la exposición que nos sucumbió con hechos que aún no entendemos, con otros que debían llegar y algunos no esperados. Las sonrisas, la energía positiva, las enseñanzas, la manera de ver la vida son parte de las emociones perdidas. Hemos repasado esas pérdidas, página tras página, buscando entendimiento y aunque la respuesta no la hemos encontrado, de FORTALEZA hemos el cuestionario completado.
El segundo capítulo: UNIÓN.
“Juntos podrán pasar la tormenta”… Hemos aprendido que en la adversidad encontramos dicha, que en la oscuridad existe un rayito de luz, que en el desaliento recibimos ánimo. Hemos unido butacas para en grupo conseguir mejorar el trayecto de nuestras vidas. El abrazo, la palabra, el gesto, la mirada, el amigo, el hermano son componentes claves de este capítulo y que nos permiten llenar las casillas en blanco con la UNIÓN.
El tercer capítulo: BENDICIÓN.
“Cada momento es una Bendición… Vívanlos”… Esta lección, la más extensa de todas, presenta varios temas que nos enseñan a valorar, respetar, vivir. El Gran Astro da inicio a todas nuestras diarias lecturas, así como la Luna les pone punto final… eso hay que valorarlo. El Maestro permite que los instrumentos de su orquesta sean afinados en el breve ensayo que llamamos vida, pero siempre deberán retornar al lugar que les corresponde… eso hay que respetarlo. Con colores pasteles, con plastilina, en papel construcción o maqueta, tenemos asignado como proyecto “este momento”… eso hay que vivirlo.
Último capítulo: AGRADECIMIENTO.
“Fortalecidos en la Fe, juntos en esta tormenta, viviendo cada Bendición que El Maestro les da, recuerden Agradecer”… Cuando a este capítulo se llega ya estamos agotados, solo deseamos cerrar el compendio y comenzar el nuevo. Debo reconocer, 2011, que esta ha sido la lección más valiosa, a la que mayor empeño he puesto. GRACIAS. Por enseñarme que soy más fuerte de lo que pensé. Por darme el valor para fortalecer a otros en momentos de debilidad. Por reconocer que no soy solo espectadora sino también exponente. GRACIAS. Por mis rayitos de luz que con su compañía iluminan momentos no tan claros. Por permitirme llenar casillas en blanco, con una respuesta, aún no siendo la correcta. Por reconocer que solo en la unión encontraré las respuestas. GRACIAS. Por lo único importante en este aprendizaje. Por cada lección, aún haya sido difícil de aprender. Por reconocer que solo tenemos este momento, el momento de la pérdida, el momento del recibimiento, el momento de la recompensa, el momento del regocijo, el momento del perdón, el momento del aprendizaje, el momento que vivimos.
Cerramos compendio… y pasamos al próximo.
2012, Capítulo 1…
Wennebil


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